Un ídolo francés decepcionante

Por Yann Marcadet*

Catherine Deneuve es, sin duda, el mayor icono femenino del cine francés. Musa de los directores de la Nueva Ola, sigue siendo hoy en día la actriz más grande en el corazón de los franceses, frecuentemente identificada como el símbolo de la feminidad francesa. Pero desde hace unas semanas, sus posturas anti-feministas provocaron una polémica en el país de Simone de Beauvoir.

La actriz, junto con otras 99 mujeres, firmó un manifiesto intitulado Nosotras defendemos una libertad de importunar, indispensable a la libertad sexual, publicada el 10 de enero pasado en el diario Le Monde. Entre las firmantes se encuentran también otras personalidades mayores de la vida cultural, intelectual y mediática francesa, como Catherine Millet (escritora y crítica de arte famosa por su autobiografía en la que relata a detalle sus experiencias sexuales libertinas) o Brigitte Lahaie (exactriz de cine pornográfico y actualmente locutora de radio).

Si al inicio del texto se especifica claramente que “la violación es un crimen” y que tras el caso Weinstein, la toma de conciencia de las violencias sexuales era necesaria, las firmantes critican sin matiz en las siguientes líneas el movimiento #MeToo. El colectivo de mujeres denuncia la “justicia al vapor” del hashtag que ya provocó víctimas: hombres sancionados por haber “tocado una rodilla, intentado robar un beso, hablado de cosas ‘íntimas’ durante una cena profesional o haber mandado mensajes con connotación sexual a una mujer cuya atracción no era recíproca”. Según ellas, #MeToo sirve ante todo “a los intereses de los enemigos de la libertad sexual”, de los peores reaccionarios. Si bien las difamaciones publicadas en las redes sociales contra hombres inocentes son inaceptables, las autoras olvidan sin embargo que es justamente gracias a este hashtag que se permitió una liberación de la palabra, liberación que ellas mismas parecen apoyar al inicio del manifiesto.

Pero lo más chocante del texto aparece al final, cuando las autoras minimizan los efectos graves que puede causar una agresión sexual. Según ellas, el hecho de que un hombre toque las partes íntimas de una mujer de manera intencional en el transporte público se podría interpretar como “la expresión de una gran miseria sexual o incluso como una banalidad”. Si seguimos su lógica, entonces sería simplemente un acto inocente y no un delito. Tal idea suena muy sexista, muy… ¡reaccionaria!

Como era de esperarse, el manifiesto generó una multitud de indignaciones. Marlène Schiappa, la secretaria de Estado encargada de la igualdad de género, lo deploró, considerándolo un discurso “peligroso”. Cinco días después, Deneuve publicó una carta en otro gran diario nacional francés, Libération, para responder a la polémica. Pidió una disculpa a las víctimas de agresión sexual y se desmarcó de Lahaie. Esta última dijo unos días después de la publicación del texto, en un canal de televisión, que “es posible llegar al orgasmo durante una violación”. Sin embargo, en su carta, Deneuve asume claramente la firma del manifiesto y mantiene su postura. Finalmente, sería interesante saber cuántas veces a la semana Deneuve toma la línea 13 del Metro parisino (la más concurrida de la red) en hora pico y se expone así a que un hombre tome el riesgo de tocar sus nalgas. Los franceses conocen la respuesta…

* Profesor de la Facultad de Estudios Globales. Universidad Anáhuac México, Campus Norte
forointernacional@anahuac.mx

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Source: Nacional

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